Me senté sobre una piedra y levante la mirada,mis ojos no lograban centrarla,qué dirección tomar...miré un árbol,su tronco,su rugosidad,era un árbol de tiempo,con solera,con asiento.
Miré su sombra lo que abarcaba y los rayos de sol penetrando por sus ramas.Entre en su interior penetrando por su tronco,ahí me sentí protegida como un niño en el vientre de su madre.
Sentí olor a madera y a tiempo al poso de la tierra,como se alimentaba de sus raices y como desprendía por sus hojas.
Me acorruque dejando que todo penetrara en mi alma,nutriéndome de su estancia.
Miré hacía sus ramas y vi el contraste de la luz,del calor que desprendían,anocheció y me quedé como estaba,acorrucada.
Murmullo de gentes que se acercaban y se sentaban a la sombra de sus ramas,apoyados en su tronco,descansando del sol del mediodía.
Sentí la tierra con su sabía,sentí la mañana para entrar en la vida.
Mañana María,mañana que es hoy.